sábado, 1 de enero de 2022

El pino que se adaptó a vivir en Sierra Bermeja y volverá en 2022

El incendio de Sierra Bermeja ha dado para mucho. Ha servido para que hablemos de los incendios de sexta generación gracias a las ruedas de prensa de Alejandro García (@Alex_firetec) y las apariciones televisivas de Víctor Resco (@rescodedios) este pasado verano y yo mismo he respondido al respecto ante el "éxito mediático" de la jerga de incendios y he podido explicarlo con detalle cuando se me ha preguntado. Se ha convertido en uno de los incendios más importantes del año (aunque no el único gran incendio, por supuesto) y ha dado para que el dispositivo de incendios INFOCA detecte sus limitaciones y vulnerabilidades pero también para poner en valor la eficacia de las personas que trabajan día a día en esa labor silenciosa y poco reconocida públicamente que es jugarse la vida defendiendo nuestro patrimonio forestal. Y también ha servido para reivindicar a José Antonio Vega, investigador infatigable del Centro de Investigación Forestal de Lourizán (Pontevedra), incluso ahora que está jubilado, porque hemos tenido que recordar su estudio pionero en el Sur de Europa sobre el régimen de incendios en Sierra Bermeja usando muestras de pino negral o resinero (Pinus pinaster) supervivientes a fuegos pasados. Sí. Sierra Bermeja es una zona con alta frecuencia de incendios en los últimos siglos y ha debido serlo durante milenios porque hay una población de pino negral que lo atestigua, la procedencia de Sierra Bermeja, con unas características de adaptaciones al fuego que le permiten sobrevivir a los incendios de baja intensidad, debido a sus gruesas cortezas, y a los de alta intensidad, debido al carácter serótino de sus piñas que permanecen cerradas para abrirse después del paso del fuego ¿Podemos esperar entonces una buena regeneración de pino negral en 2022 tras el gran incendio de Sierra Bermeja de 2021?

Fuente

A los nuevos lectores/as de estas líneas quizás les resulte raro que hable sobre regeneración tras incendios forestales porque últimamente publico más sobre quemas prescritas e inflamabilidad de las plantas. Lo cierto es que mi tesis doctoral (que ya tiene sus añitos, defendida en 2005) la hice sobre regeneración postincendio de Pinus pinsater (¿os suena?). Y sí, estuve en Sierra Bermeja en mis tiempos mozos visitando la zona. La toma de datos la hicimos a finales del año 2000 en el incendio de Parauta-Sierra del Real (1991), a unos 30 km de Ronda, con la inestimable coordinación de Antonio Arellano, capataz de Lourizán, fallecido por una grave enfermedad hace unos años y con el que aprendimos gran parte de lo que hoy sabemos para sacar rendimiento científico a un trabajo de campo. En un proyecto coordinado INIA-Lourizán recorrimos incendios de toda España para evaluar la regeneración natural de la especie tras grandes incendios y qué factores ecológicos condicionaban dicho éxito o fracaso. Algunas de las conclusiones las podéis consultar en este artículo de la revista Montes, donde se destaca la importancia de la procedencia de Pinus pinaster para determinar el éxito de la regeneración natural...y Sierra Bermeja salía muy bien parada. En este incendio, analizado con 8-9 años de edad del regenerado en el año 2000 (cuando ya había concluido el período de mortalidad inicial), se obtuvieron unas densidades medias de más de 4000 pies/ha con bajo coeficiente de variación, esto es, la regeneración fue muy regular en la mayoría de las parcelas estudiadas.

En condiciones climáticas "normales" (aquellas en las que ha evolucionado la especie) hay que esperar que el pino negral siga regenerando bien ya que se lo van a permitir sus importantes adaptaciones al fuego. Efectivamente, en este artículo advertíamos que el fitoclima no era un factor significativo para explicar la variabilidad en la regeneración postincendio. Sin embargo, también hubo muchos incendios estudiados con regeneración insuficiente para conseguir masas de porvenir (menos de 500 pies/ha en los primeros años), sobre todo en procedencias interiores del Sistema Central e Ibérico con escasa serotinia que además se vieron afectadas por la sequía de 1991-1995. Por tanto se podría llegar al límite de plasticidad de la especie si las condiciones climáticas se endurecen o si la frecuencia de incendios aumenta, lo que no daría tiempo a generar suficiente banco aéreo de semillas ¿Ocurrirá esto tras el gran incendio de Sierra Bermeja? El tiempo lo dirá y sobre todo las condiciones climáticas que podría condicionar la muerte de gran parte del regenerado si nos toca un verano seco. Otros factores importantes, teniendo en cuentas las condiciones de fuertes pendientes de la zona, serán la pérdida de semillas por erosión y del propio suelo que sostendrá al regenerado postincendio, aunque ya hemos demostrado que la calidad del suelo no suele ser un gran limitante para esta especie, al menos en las fases iniciales de regeneración. En cambio sí se han observado dificultades de regeneración sobre litologías básicas al límite de la plasticidad de pH de la especie, aunque no es el caso de Sierra Bermeja con litologías ácidas sobre peridotitas. 

                                                        Peridotitas de Sierra Bermeja: Fuente

¿Y qué decir del grado de serotinia? En uno de los clásicos del blog hablamos del concepto de serotinia, aquella adaptación que permite a algunas especies, sobre todo algunos pinos, acumular gran cantidad de piñas (denominadas conos en la literatura científica) que se abren al paso del fuego permitiendo una abundante liberación de semillas tras el incendio. No todas las procedencias de Pinus pinaster tienen el mismo grado de serotinia. El caso de Sierra Bermeja es uno de los más espectaculares de la Península Ibérica, con acumulaciones de conos sin abrir durante más de 15 años lo que supone una cosecha potencial de más de un millón de piñones por hectárea y por tanto una "lluvia" de centenares de miles de piñones/ha tras el paso del fuego. Aunque sólo germine un bajo porcentaje de los mismos y a su vez sobrevivan otra pequeña parte, esto va a suponer, en la mayoría de los casos, densidades más que suficientes como para asegurar una buena regeneración. El estado previo de la masa adulta antes del incendio hace pensar que vamos a vivir este proceso en los próximos meses en el incendio de Sierra Bermeja de 2021 y por tanto vamos a tener buena regeneración (¿quizás "excesiva"? aunque eso es otra historia) en 2022.


Lógicamente estas observaciones son vaguedades teóricas que hay que ratificar en campo y estarán modulados por otros factores locales como la severidad del incendio (en arbolado y suelo) y la gestión postincendio (o su ausencia) que se realice en los próximos meses, factores como la saca de madera que también hemos analizado en este blog. Estaremos allí para contarlo porque tenemos la fortuna de poder seguir este proceso en el contexto del proyecto CILIFO...y poder ratificar si hemos "adivinado" lo que va a ocurrir o simplemente hemos aplicado ciencia. Feliz y Forestal Año 2022.



1 comentario:

  1. Hola, vivo en frente de Sierra Bermeja en un pueblo blanco del Valle del Genal. Me encanta conocer estos datos que aportas sobre la serotinia. No tenía idea... que interesante. Tenemos un proyecto medio-ambiental (https://aeaelbosqueanimado.org/gfs/) para acoger naturalistas y fomentar ciencia ciudadana... Te lo comento por si te atreves a visitar la Sierra durante este 2022! Por cierto, preciosa foto de roca peridotita. No la cambies (!). Un saludo cordial. Florent (Bosque Animado / G3-guide)

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