viernes, 29 de diciembre de 2017

Desmontando Fuegolab en 2017

Otro año más llegan las Navidades y sigo con la tradición de repasar qué ha sido de Fuegolab en 2017. Este año ha sido bastante movido para mi en lo profesional porque ha coincidido una etapa de producción científica muy buena (se podría decir que "tope de gama" para los que somos investigadores del montón, claro) con el Congreso Forestal Español (evento que sucede sólo cada 4 años) y una ebullición de tráfico y visitas en el blog. Eso ha llevado a la famosa "conjunción planetaria" por la cual ya siente uno tanto orgullo por sus publicaciones "serias" que por los post de Fuegolab ¿Os apetece repasar conmigo qué hemos visto este año en el blog y me queréis proponer nuevos retos? Allá vamos.

Demontando a Harry (Woody Allen 1997) Fuente

viernes, 22 de diciembre de 2017

¡Maldita evaluación!

Que levante la mano al que no le haya quedado alguna para septiembre...o para enero los más jóvenes universitarios españoles ¿nadie? No me lo creo. Hasta yo que he sido siempre bastante empollón en el instituto me tuve que someter a la odiosa "segunda evaluación" (o tercera) en la universidad en muchas asignaturas y morder el polvo de estudiar en verano. Efectivamente, la evaluación es el método que permite a cualquier proceso de aprendizaje ratificar que se han adquirido los conocimientos que se pretendía transmitir al alumnado. Los pedagogos han propuesto durante años diferentes métodos para evaluar aunque sigue siendo el "examen" o "test" el sistema más utilizado (y muchas veces por eso el más criticado). También se puso muy "de moda" la "evaluación continua" que implica una dedicación más intensa del profesorado y que se antoja difícil si el número de alumnos es abultado ¿A qué viene todo este rollo de metodología didáctica? Hace poco estuve en una estupenda jornada que formaba parte de la Escuela de Otoño de Quemas Prescritas en Ciudad Real. Se habló mucho de planificación, de ejecución, de desempeño profesional que permita poner en marcha los planes plurianuales de quemas prescritas, en definitiva, para incluir el fuego como herramienta de gestión. Pero ¿cómo evaluamos? ¿sería necesaria una evaluación externa o es suficiente con la autoevaluación? La evaluación ¿debe ser exclusivamente técnica o también de participación social y de los actores implicados? ¿Evaluamos la eficacia preventiva o también los efectos ecológicos?

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